miércoles, 18 de enero de 2012

Los hombres que no amaban a las mujeres renace en un innovador remake

Millenium: Los hombres que no amaban a las mujeres. Menudo título. No me negaréis que impacta y atrae la atención del consumidor. Y si encima nos enteramos de que el escritor de la obra, un tal Stieg Larsson, ha fallecido nada más acabar su famosa trilogía, siendo este el primero de los tres tomos de una historia oscura a la par que moderna, claramente enfocada a la novela negra... tiene muchas papeletas para convertirse en éxito. Y lo fue. Si el amigo Larsson levantara la cabeza y viera el revuelo mundial que se ha formado gracias a la historia de Lisbeth Salander, la misteriosa adolescente protagonista de la trama, seguro que se sentiría muy orgulloso. Pero, ¿cuál sería su opinión si viese las películas que han hecho sobre Millenium? ¿Pensaría que la versión sueca se acerca más a lo que quiso transmitir, o por el contrario se decantaría por la americana?

Es inevitable comparar el remake de David Fincher con la adaptación al libro que se hizo en 2009 de mano de los suecos que, viendo las posibilidades y la difusión que alcanzaba el best seller, no dudaron ni un momento en explotar la millonaria historia. Esto es perfectamente comprensible, ya que pensarían que lo que es de Suecia, que se quede en Suecia: es nuestro caramelo y nos lo comemos nosotros, antes de que llegue el gigante de la industria y nos lo copie, tal y como hizo con la película sueca Déjame entrar.

Dos años ha tardado este gigante, denominado Hollywood, en raptar como tantas otras veces, las ideas de otros en lugar de producir las suyas propias. Solo hay que echar un vistazo a la cartelera del 2011, por ejemplo, para ver una lista plagada de secuelas (que tanto nos gustan), precuelas, remakes y adaptaciones de novelas, donde la originalidad le cede el paso a la habilidad para producir grandes películas con grandes efectos especiales que pocas veces llegan a nada más que un ratito de entretenimiento. "Qué criticón está este hoy", pensaréis. Pues nada más lejos en mi ánimo criticar una versión que, si bien no puede calificarse de novedosa, es una de los mejores adaptaciones que he visto en mucho tiempo.

La actriz Rooney Mara interpretando a Lisbeth Salander
¿Noomi o Rooney? Me refiero, por supuesto, a las actrices que interpretan a la atormentada Lisbeth en Los hombres que no amaban a las mujeres. ¿Quién lo hace mejor, la sueca o la americana? A mi me encanta mojarme, pero en este caso no puedo elegir. Las dos me parecen ideales para el papel y hacen que la película sea tan creíble como si fuese un hecho real. Noomi Rapace, protagonista de la última secuela de Sherlock holmes, espléndida en su papel, tenía las de ganar por haber respirado desde que nació el gélido ambiente sueco que se desprende de la novela. No obstante Rooney Mara ha demostrado que no hace falta tener sangre escandinava para meterse en la piel del polémico personaje, interpretado a la perfección por ella. Solo hay que observar, tanto en una como en otra actriz, el papelón que desempeñan en la escena de la violación de su tutor (los que habéis leído el libro sabréis a lo que me refiero) para que se nos pongan los pelos de punta.

En cuanto a los protagonistas masculinos, me pasa lo mismo. Ambos son dos grandes actores que interpretan muy bien el papel de periodista ético y minucioso (y un poco vividor también), que conectan muy bien con el público, excepto por un detalle que llama un poco la atención, que no es otra cosa que el físico del actor Daniel Craig. El tipo está "mazado" y, sin quitar ningún mérito a su trabajo en la película, choca un pelín ver a este forzudo con una expresión más bien ruda, como de guardaespaldas, todo el día sentado revisando expedientes o dando relajados paseos por la tranquila isla en la que ocurrieron los hechos que investiga. Con esto no quiero menospreciar su actuación, ya que sería injusto hacerlo, pero no puedo evitar dar más credibilidad a Michael Nyqvist (último villano de la saga Misión Imposible) que, además de sueco, está más fondón.

Daniel Craig interpretando a Mikael Bloomkvist
Pero sin duda el mayor acierto de todos a la hora de sacar adelante este remake, fue el de dar la responsabilidad de dirigir el proyecto a uno de los mejores y más innovadores directores que rondan por los pasillos de Hollywood: David Fincher. Este famoso director con proyectos a sus espaldas como Seven, El club de la lucha o La Red Social (de donde sacó a Rooney Mara), ha sabido coger una historia más que trillada en los libros y en las tres películas proyectadas muy recientemente, y darle un toque diferente y muy personal. ¿No me creéis? Solo tenéis que ver los créditos del principio de la película para entender lo que quiero decir. El director utiliza los títulos, habitualmente estáticos e intrascendentes, para reflejar una oscura pesadilla que, yo al menos lo interpreto así, sale de la mente de Lisbeth Salander, mostrando al espectador las inseguridades y miedos de una chica que se refugia en sí misma para protegerse de un entorno que considera hostil. Además, la música que acompaña a estas imágenes (una versión un tanto dura de Inmigrant Song de Led Zeppelin), consigue transmitir una sensación de desasosiego y agobio que cuadra muy bien con unos extravagantes títulos cuya realización costó, atención, medio millón de dólares.

Tan solo mencionaré de pasada, para no alargarme mucho más, un par de detalles que me gustaron mucho al verlos. El primero es el acierto a la hora de rodar en territorio sueco, que permite conservar la esencia de las versiones anteriores (no, no conozco Suecia ni la reconocí en la pantalla, pero lo había leído en Fotogramas o alguna publicación similar). El segundo es un uso muy característico de los travellings o movimientos de cámara, que dan mucho dinamismo a la trama, lo cual, al ser esta una historia de intriga, más que de acción, se agradece mucho. Para acabar, me gustaría señalar que la versión de David Fincher es mucho más fiel a los libros que sus antecesoras, y por eso es un poco más larga, lo cual no quiere decir que se haga más pesada.

En definitiva una gran película gracias, en mi opinión, a un gran director. Aquí os dejo el vídeo de los créditos del que os hablaba antes, para que juzguéis vosotros mismos. Seguro que a más de uno le entran ganas de verla...






4 comentarios:

  1. Coincido mucho. Me parece un trabajo notable, solo me falta que parece el conjunto de la película un preámbulo de algo mucho más grande. Fotografía, música, montaje y dirección son impecables. Y Rooney Mara firma una interpretación estratosférica.

    No está entre lo mejor de Fincher, pero es muy destacable, sigue su sello de autor en una saga literaria. Un 8.

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  2. Por fin la he visto!!! primero decirte, que escribes fenomenal, me ha encantado tu interesante y minucioso comentario! creí que esta versión de la película me iba a decepcionar la verdad, pero todo lo contrario, es muy buena. Difiere en varias cosillas en cuanto al libro y la peli anterior pero las casi 3 horas se hacen muy amenas. Creo que la historia está contada de forma más clara y concisa, no tienes que adivinar tantos hechos como en la sueca..es la sensación que me ha dado. En definitiva me ha dejado un buen sabor de boca y vaya actorazos!

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